Hoy traigo un bizcocho que hice ayer. Los domingos son mis días de "cocción y horneado", normalmente esto es porque me aburro como una ostra y si no levanto mi culo del sofá y dejo de estudiar, no siento que mi domingo haya sido productivo.
En este bizcocho, como en muchas otras recetas y ocasiones, he utilizado los ingredientes que tenía por ahí. No he partido de ninguna receta ni de ningunas cantidades exactas. Este bizcocho se basa en la típica y ancestral "coca de llanda" (esa que hacen nuestras madres y abuelas y que a mí nunca me sale igual").
Este bizcocho queda muy bonito y brillante, con un color súper especial y apetecible, y todo esto es gracias al DULCE DE LECHE. Coge un color y una suavidad de caramelo que... ñam ñam ñam, dan ganas de sacarlo a mitad de cocción del horno y zampárselo.
Bueno, no me enrollo más, aquí va la receta:
- INGREDIENTES
-3 huevos
-Un yogur natural azucarado (yo he utilizado 0% materia grasa y edulcorado, pero porque era lo que había).
-Una medida de yogur de aceite.
-Una medida de azúcar (sé que la coca de toda la vida lleva dos, pero como el dulce de leche ya lleva bastante azúcar de por sí, reduzco la cantidad en la receta).
-Tres medidas de harina + una cucharadita y media de levadura en polvo. En su defecto, 3 medidas de harina de repostería.
-Dos cucharadas soperas colmadas de dulce de leche.
-Harina y mantequilla para encamisar el molde o en su defecto, papel de hornear.
- PASOS
Precalentamos el horno calor arriba y abajo a 180º sin ventilador.
Batimos los huevos con el azúcar hasta que blanquee. Añadimos el yogur poquito a poco para que no corte la masa, sin dejar de batir. De igual manera, agregamos el aceite. A continuación y siguiendo los mismos pasos, echamos nuestras dos (o tres si somos muy golosos) cucharadas de dulce de leche.
Ahora empezamos con los ingredientes más secos. Tamizamos la harina y la levadura (o la harina de repostería) antes de añadirlo a la mezcla. Una vez las agreguemos a la mezcla, removemos (SIN BATIR) hasta que se integre bien. La masa habrá cogido un color caramelo precioso.
Es el momento de preparar el molde. Si vamos a usar uno redondo con profundidad, recortaremos un circulito de su diámetro y lo ponemos en la base. Además, procuraremos encamisarlo antes con una base de mantequilla y harina. Es decir, pondremos mantequilla por nuestro molde, y echaremos un poquito de harina que distribuiremos por todo el molde con golpecitos suaves.
Si nuestro molde es rectangular y no tiene mucho fondo, podemos poner simplemente papel vegetal de horneado, una opción más limpia y fácil.
En este momento y cambio el modo del horno a calor abajo simplemente manteniendo la temperatura del principio 175º/180º. Metemos el molde en nuestra rejilla situada a mitad altura del horno y a esperar.
Cada horno es un mundo en sí, así que no hay un tiempo determinado en el que basarse. El mío por ejemplo no ha tardado más de 20 minutos, ya que el molde no era muy profundo.
Controlaremos el bizcocho a los 20 min, y si al introducir un palillo o varilla sale limpio, ya lo tenemos. Si nuestro palillo sale sucio, necesitará más tiempo de cocción.
He de decir que el bizcocho está muy rico y es ideal para el café de media mañana.
Cheers!
Irene.

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